De histórica podríamos considerar la visita a Sevilla que la Asociación Betilo organizó el sábado 24 de enero de 2026 para disfrutar de cerca con artistas barrocos de primera fila en una exposición y un monumento capital en la ciudad.
Cuando accedimos al Museo de Bellas Artes para contemplar la 𝗲𝘅𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶ó𝗻 “𝗔𝗿𝘁𝗲 𝘆 𝗺𝗶𝘀𝗲𝗿𝗶𝗰𝗼𝗿𝗱𝗶𝗮” (FOT. 1) se nos olvidó el retraso de hora y media del tren que la mayoría de los socios elegimos como medio de transporte. Con motivo de la rehabilitación del hospital de la Caridad de esta ciudad pudimos gozar con las importantísimas obras de pintura y escultura que los geniales Valdés Leal (FOT. 2), Murillo (FOT. 3), Roldán (FOT. 4) y Duque Cornejo (FOT. 5), entre otros artistas hispalenses de los siglos XVII y XVIII, dejaron en la iglesia de San Jorge de dicho hospital y ahora exhibidas en una sala de esta pinacoteca. Se trata de una ocasión única para valorar sus creaciones fuera de su emplazamiento original y tan próximas al espectador que posibilita recrearse en sus aspectos iconográficos, técnicos, colores, luces, tratamiento de espacios e infinidad de matices estéticos.
También resulta la muestra ideal para comprender el mensaje de Miguel de Mañara, impulsor y mecenas de tal proyecto y el contenido espiritual de su objetivo propuesto: concienciar a la sociedad de la época de la fragilidad y carácter efímero de la vida, de la ineludible muerte y la práctica de la caridad para lograr la salvación eterna. Con esta finalidad pudo y supo rodearse de los mejores pintores, retablista y escultor de la segunda mitad del siglo XVII en Sevilla. Buena parte de su labor se aprecia en esta exposición a través de sus 17 piezas (10 pinturas y 7 esculturas). Los amantes del arte con mayúsculas no pueden perdérsela e incluso repetir la visita porque hasta junio de este año no se clausura.
Por la tarde volvimos a disfrutar con otra maravilla: el 𝗰𝗼𝗻𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗺𝗼𝗻𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗦𝗮𝗻 𝗟𝘂𝗶𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗰𝗲𝘀𝗲𝘀. De la mano de José Carrión, guía profesional de la agencia “Todo sobre Sevilla”, pudimos recorrer otra muestra de la Sevilla barroca, en esta ocasión del primer tercio del siglo XVIII: el antiguo noviciado jesuita con su capilla doméstica (FOT. 6) y la iglesia pública (FOT. 7) , ambas plenas de contenido simbólico en una magnífica combinación de las variadas artes plásticas reflejadas en sus retablos, esculturas, relieves, lienzos y pinturas al fresco. La escenografía del barroco dieciochesco se refleja perfectamente en este conjunto único en la historia del arte español de gran influencia italiana. En esta ocasión sería la Compañía de Jesús la encargada de contratar los servicios de los artistas punteros de aquella época en esta ciudad: el arquitecto Leonardo de Figueroa, el retablista y escultor Duque Cornejo y los pintores Lucas Valdés y Domingo Martínez.
La visita incluía también el descenso a la cripta (FOT. 8) para comprender mejor el misterio de la construcción del templo y a unas nuevas salas de exposiciones que bajo el título “Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900 Arte y Beneficencia”, muestra más de cien obras de arte entre cuadros, esculturas, piezas de orfebrería y textiles bordados procedentes de distintos hospitales sevillanos desaparecidos (FOT. 9). Dos horas disfrutando de tanta belleza pasaron rápidamente, gracias también al conocimiento, amabilidad y buen servicio del guía, igualmente recomendable. Reflexión final: volvimos a El Puerto con el ansiado, temido por peligroso pero necesario síndrome de Sthendal y con ganas de repetir semejantes experiencias en contacto con el patrimonio heredado y digno de ser conservado y transmitido.-
Francisco González Luque












