Las Canteras, un patrimonio excepcional. – II. la Sierra de San Cristóbal en la Antigüedad

Al pie de Doña Blanca, en el paraje llamado La Dehesa, en 1982 y 1985 se realizaron sendas campañas arqueológicas dirigidas por Diego Ruiz Mata que sacaron a la luzlas huellas de un poblado de la Edad del Cobre, del III milenio antes de nuestra era. Se exhumaron 9 cabañas circulares agrupadas en núcleos dispersos, levantadas con zócalos de arenisca, paredes de tapial y cubierta vegetal; y entre las cabañas, 6 silos para el almacenaje del sustento de la comunidad. (FOT. 2)

Al otro extremo de la Sierra, en Las Beatillas, a espalda del parque acuático, el Museo Municipal detectó en 1984 otro poblado del Cobre, más antiguo que el de La Dehesa. Entre otras estructuras localizadas en el perfil de una vieja cantera de margas, se excavó una fosa semicircular que contenía el enterramiento de un ciervo sin cornamenta al que se le colocó sobre la quijada una piedra plana cuarcítica. Luego fue cubierto por un túmulo de piedras y se selló con la tierra vegetal circundante, en la que se hallaron cerámicas del Cobre en su etapa inicial que análisis de Carbono-14 dataron en torno al 3300 a.n.e. (FOT. 3)

Acaso el ciervo fue enterrado para macerar la carne antes de ser consumida (que no lo fue), pero también pudo ser depositado en la fosa, que parece lo más probable, como parte de un desconocido ritual religioso practicado por la comunidad que habitaba el lugar hace 5300 años. Un silo excavado a 5m del enterramiento fue datado, también por radiocarbono, hacia el 2300 a.C., un milenio después de la inhumación del cérvido.

De la Edad del Cobre también es el yacimiento Buenavista (junto a la autovía Jerez-Puerto Real), donde se localizó un taller estacional en el que manufacturaban útiles de piedra.  

Y junto a los espacios habitados, los dedicados a lo sagrado o religioso. Como el hipogeo que en 1983 se descubrió en la necrópolis de Las Cumbres frontera a Doña Blanca, en cuya puerta de acceso, que mira al Este, están tallados los símbolos del sol y la luna creciente. Fue excavado por Ruiz Mata en 1987. Resultó ser el enterramiento colectivo de unos 25 individuos que vivieron –seguramente en el entorno de La Dehesa- durante la Edad del Bronce Pleno, hacia los años 1700-1500 a.n.e. No obstante, de esta cronología, los enterramientos corresponden a una reutilización del recinto mortuorio, que en su origen fue excavado a fines del tercer milenio, en tiempos postreros de la Edad del Cobre. (FOT. 4 y 1)

Se conoce un segundo hipogeo del Cobre en la necrópolis, no excavado y de mayores dimensiones, que tiene tras su acceso un amplio habitáculo central al que se abren, a derecha, izquierda y enfrente, tres grandes nichos mortuorios. (FOT. 5)   

Espléndido es el petroglifo o estela que se exhibe en el Museo Municipal que hace unos años Francisco J. Verano localizó como una piedra más vertida en el espigón de La Puntilla, aunque es seguro –al estar facturada en calcarenita de San Cristóbal- su procedencia en la falda sur del Cerro de San Cristóbal que se desmontaba en 1970 para construir los espigones del Guadalete. Presentan en toda la superficie tallas en bajorrelieve de círculos concéntricos en el anverso y el lateral y ‘cazoletas’ en el reverso, símbolos de significado desconocido. Está datado en unos 5000 años. (FOT. 6) 

Singular es la presencia en la cima del cerro de San Cristóbal de una plataforma plana repleta de decenas de pequeñas ‘cazoletas’ talladas –como las de la estela-, a la que se accede por escalones. Su origen y función es incierto, pudiendo corresponder a un espacio sagrado donde se realizarían rituales y sacrificios (según Ruiz Mata) o donde se batían metales para moldearlos (R. Balbín & M. Bueno).

La fundación de la ciudad fenicia de Doña Blanca a fines del siglo IX a.C. conllevó la primera explotación a gran escala de la arenisca de la Sierra, que se mantuvo en las sucesivas remodelaciones de la ciudad que se prolongaron hasta su abandono a fines del s. III a.C. (FOT. 7). Y enfrente de Doña Blanca, la ciudad de los muertos, la extensa necrópolis de Las Cumbres que durante 600 años acogió a su población. La única excavación arqueológica, dirigida por Ruiz Mata, se verificó en 1984-85 en un túmulo que albergó las tumbas de un clan familiar durante todo el s. VIII a.C. (FOT. 8). –

E. Pérez Fernández y J.J. López Amador

1. Interior del hipogeo del Sol y la Luna. Foto, J.J.L.A., 1987
2. Sierra de San Cristóbal con la ubicación de los yacimientos arqueológicos más antiguos. 1-La Dehesa. 2-Las Beatillas. 3-Buenavista. 4-hipogeo del Sol y la Luna. 5-hipogeo no excavado. 6-estela megalítica. 7-explanada de las ‘cazoletas’. 8-Doña Blanca. 9-túmulo fenicio de la necrópolis de Las Cumbres
3. Las Beatillas, enterramiento de un ciervo de la Edad del Cobre y túmulo con el que se cubrió. Fotos, J.J.L.A. 1984
4. Acceso al hipogeo del Sol y la Luna durante su excavación en 1987. Foto, J.J.L.A. / Ajuar hallado en su interior. Foto, Museo Municipal
5. Acceso escalonado a un hipogeo de la Edad del Cobre en la necrópolis de Las Cumbres y su planta
6. Estela de la Edad del Cobre procedente de la Sierra de San Cristóbal. Museo Municipal
7. Detalle del urbanismo de Doña Blanca, ss. IV-III a.C. Foto, F. Alarcón
8. Tumba del túmulo fenicio, fines s. VIII a.C. Foto, J.J.L.A.

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