Las Canteras, un patrimonio excepcional. – III. La sierra romana, andalusí y cristiana

No fue la Sierra de San Cristóbal – que nosotros identificamos con la Sierra Sagrada del Acebuche que mencionó el geógrafo Mela hacia el 43 d.C.– un espacio densamente poblado durante la época romana, pero existieron, por supuesto, asentamientos rurales e industriales dispersos por su suelo, principalmente entre los siglos II a.C. y II d.C. (FOT. 2). Solo en dos de ellos se realizaron excavaciones arqueológicas, por vía de urgencia: en el Cerro de Buenavista una villa y alfar (FOT. 3) y en la necrópolis de La Dehesa, donde se exhumaron 11 tumbas imperiales y 2 tardorromanas. (FOT. 4) El Museo Municipal detectó otra área de enterramientos -de incineración- en la falda del Cerro de San Cristóbal.

Los intereses de Roma en la Sierra se encaminaron, fundamentalmente, a la intensiva explotación de la piedra y el agua. Con la arenisca de San Cristóbal están construidos, por ejemplo, los recios muros de sillería del Portus Gaditanus que se hallan en el subsuelo del entorno del Castillo de San Marcos. Para el control de la extracción y transporte de ambos recursos la administración de Gades tuvo que contar en la Sierra con sólidas infraestructuras. Y en ello, un buen candidato es el yacimiento de Las Leonas, al pie de Doña Blanca inmediato al antiguo curso del Guadalete. (FOT. 5)

En época andalusí la Sierra conoció otra época de apogeo. Según sostiene con sólidos argumentos el arabista Miguel Ángel Borrego, el solar de la vieja ciudad fenicia de Doña Blanca y su entorno se convirtieron el año 743 en la capital de la cora (provincia) de su nombre Šiḍūna (la Sidonia y Sidueña castellana), dominada por militares procedentes del yund (distrito) de Palestina. Así fue hasta fines del 844, cuando incursiones normandas (vikingas) la atacaron y asolaron. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2492907

Renació Šiḍūna de sus cenizas y vivió nuevos tiempos de esplendor durante el califato de Córdoba (929-1031) y, tras abandonarse, en los siglos XII-XIII, en época almohade. Sus huellas se documentaron en las excavaciones de Doña Blanca, (FOT. 6) con el hándicap de que durante siglos el yacimiento fue empleado como cantera antrópica -la que en el s. XVIII los canteros de la Sierra llamaban la cantera de abajo-, desmontándose la mayor parte del urbanismo de la población medieval.

La conquista de la región gaditano-jerezana por Alfonso X en 1264 trajo un tiempo nuevo a la vieja Sierra. En 1268, cuando se repobló el actual término portuense, se delimitó su linde con el de Jerez en la cumbre del cerro de San Cristóbal, aunque pronto los jerezanos litigaron por hacer suyas las inmediatas canteras. El 30 de marzo de 1284, cinco días antes de fallecer, Alfonso X le otorgó al Puerto de Santa María su último legado: la integración en su concejo del término de Sidonia.

De la ocupación de la Sierra en la Baja Edad Media y en la Moderna destacamos las cuatro ermitas que se levantaron, marcando el carácter sagrado y religioso que desde la Edad del Cobre mantuvo San Cristóbal (FOT. 1). La más antigua fue la de Ntra. Sra. de Sidueña, fundada en el tiempo que Sidonia se incorporó al concejo portuense. En año incierto entre 1561 y 1577 su culto se perdió, trasladándose la imagen al Castillo de San Marcos. (FOT. 7 y 8) Afamadas fueron las romerías celebradas en la víspera de su festividad de la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre, congregándose en la ermita muchos fieles tanto de El Puerto como de Jerez. Tenía la ermita una torre-vigía del s. XIV aneja, desde la que se enviaban señales -con fogatas y ahumadas- a la milicia de Jerez cuando se divisaba en la Bahía la llegada de piratas turcos o berberiscos. Heredera de aquella torre es la de Doña Blanca, que es una reedificación de la antigua levantada en 1860 por el marqués del Castillo del Valle de Sidueña, entonces propietario de la finca. (FOT. 9)

En la cima de la Sierra (donde están los depósitos de la Confederación Hidrográfica), hacia 1486 se levantó, a iniciativa de un jerezano, la ermita de San Cristóbal, de la que tomó nombre el cerro. Al paso de unos años se le agregó una torre-vigía, cumpliendo la misma función que la de Doña Blanca. Mediado el s. XIX aún se conservaban sus ruinas.  

La tercera ermita se levantó en el cerro de Buenavista bajo la advocación de Santiago, popularmente conocida como Santiago de los Canteros, los devotos de su culto junto al gremio de los carreteros. En su origen se habilitó dentro de una cantera subterránea y al paso de los años se fundó muy cerca otra en superficie, que a la altura de 1559 ya presentaba un mal estado de conservación. Su retablo, del s. XVII, se conserva en la Prioral (FOT. 1). La última ermita se construyó al pie de Doña Blanca, en el sitio de La Piedad (donde estuvo la venta Los Álamos), inmediata a la fuente principal de los manantiales de La Piedad, de donde tomó el nombre su advocación: Ntra. Sra. de La Piedad. Se construyó en año indeterminado de comienzos del s. XVIII, antes de 1726. En 1873 ya estaba arruinada.

E. Pérez Fernández y J.J. López Amador

1- Retablo de la ermita de Santiago de los Canteros (s. XVII), conservado en la Basílica Menor de Ntra. Sra. de los Milagros. Foto, J.J.L.A.
2. YACIMIENTOS ROMANOS: 1-Castillo de Doña Blanca. 2-Las Leonas. 3-necrópolis de La Dehesa. 4-necrópolis de incineración. 5-Cantera. 6-San Cristóbal (depósito de agua). 7-Cueva del Civil. 8-Buenavista. 9-Las Beatillas. 10-Cerro Verde. 11-alfar de San Ignacio. ERMITAS: 12-Ntra. Sra. de Sidueña. 13-Ntra. Sra. de La Piedad. 14-San Cristóbal. 15-Santiago de los Canteros.
3. Vista parcial de la villa romana excavada por Esperanza Mata en el yacimiento de Buenavista. Foto, J.J.L.A.
4. Enterramiento tardorromano excavado en 1982 por el Museo Municipal en La Dehesa
5. `Oscillum` de mármol de Las Leonas, figurando el rostro de un sátiro con máscara teatral y en la otra cara un conejo corriendo. Fines s. I d.C. Museo Municipal
6. Materiales almohades excavados en Doña Blanca. Museo Municipal
7. Ntra. Sra. de Sidueña, desde el s. XVI acogida en el Castillo de San Marcos. Foto, J.J.L.A.
8. Diadema o brazalete de oro con inscripción (NE) de fines de la Edad Media o comienzos de la Moderna, hallado en una fosa frente a la puerta de la torre de Doña Blanca en la campaña de 1981. Museo Municipal
9. Torre de Doña Blanca, con su peculiar planta de cruz griega. Foto, Juan de Mata Carriazo, hacia 1960. Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla

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