Las Canteras, un patrimonio excepcional. – VII. El mapa de las canteras

Durante siglos, la Sierra de San Cristóbal fue un territorio de extracción continua. Hoy, ese espacio se presenta como un territorio fragmentado, difícil de interpretar, donde lo visible apenas es la superficie de una red subterránea en gran parte perdida (FOT. 1).

El trabajo de campo desarrollado estos últimos años tenía un claro objetivo: localizar y documentar las canteras de la sierra antes de que desapareciesen definitivamente. El resultado no es un inventario cerrado ni una cartografía definitiva. La configuración de un mapa era un último intento de fijar en el presente algo que se está borrando por la inacción de quienes tiene la capacidad para frenar e incluso revertir la situación.

La idea inicial de recopilar los nombres históricos de las canteras y trasladarlos al terreno para ubicarlos en un mapa, se vio en la práctica como algo muy complicado. Existen decenas de nombres documentados, pero tanto los aportados por J.J. López Amador y E. Pérez Fernández, como los encontrados en el Archivo Municipal gracias a Ana Becerra, no encajan en muchos casos con la realidad actual por varias causas.

Las canteras no tuvieron nunca una nomenclatura estable, cambiando de nombre según el propietario, el cantero o la época, ni eran unidades cerradas, sino espacios en transformación constante que se ampliaban, se conectaban o se abandonaban parcialmente.

Muchas han desaparecido o sufrido importantes alteraciones y no existen planos precisos que permitan ubicar con fiabilidad las canteras citadas en documentos históricos, salvo las que están en zona del Ministerio Defensa.

Ante este escenario se optó por una solución más pragmática: mapear lo existente. El trabajo deja de depender del archivo y pasa a construirse desde el terreno, combinando observación directa, recorridos sistemáticos, imágenes satelitales y testimonios orales. El resultado es una cartografía empírica, imperfecta pero bastante operativa, que permite ordenar el territorio y entender, en cierta manera, su lógica. Se dividió la Sierra en tres sectores: A, B y C (FOT. 2), y se codificó cada cantera.

La Zona A es la más accesible y la más vulnerable. No existe señalización, ni control, ni medidas de protección, a pesar de los riesgos evidentes —derrumbes, caídas por lumbreras, galerías inestables— y del valor patrimonial que alberga. Aquí se localizaron veintiuna canteras.

Algunas de estas canteras destacan por sus dimensiones o por su estado de conservación. La de los Dos Hermanos (FOT. 3), por ejemplo, alcanza alturas de hasta quince metros en algunas de sus salas. La llamada Cantera del Civil, conservan una notable cantidad de signos lapidarios, pese a encontrarse en un estado estructural muy comprometido, por los derrumbes de 2021 y 2023 (FOT. 4). También resulta especialmente significativo el conjunto formado por varias canteras interconectadas de Los Cañones (FOT. 5).

La Zona C introduce una variable distinta: la convivencia directa entre el paisaje cantero y el uso cotidiano del territorio. Aquí, muchas canteras se encuentran dentro de parcelas privadas o integradas en el propio poblado. Algunas han sido reutilizadas como vivienda o refugio, otras han quedado relegadas a espacios marginales, convertidas en vertederos improvisados (FOT. 6).

En este contexto, destaca la cantera conocida como San Francisco de Asís (FOT. 7), una de las más accesibles y, al mismo tiempo, una de las más degradadas por vandalismo e incivismo. la accesibilidad sin gestión no genera valor, sino deterioro.

El contraste más radical se encuentra en la Zona B, bajo control del Ministerio de Defensa desde 1937-1938. Aquí se conservan las canteras de mayor tamaño y mejor estado estructural, en gran medida debido a la restricción de acceso y el mantenimiento continuado hasta que en 2009 se desafectó la zona. Durante el siglo XX, muchas de estas cavidades fueron adaptadas como polvorines, lo que implicó intervenciones arquitectónicas que, aunque alteraron levemente su configuración original — división espacios, puertas—, contribuyeron a su preservación.

Espacios como Los Milagros (FOT. 8), El Higuerón (FOT. 9), o Nuestra Señora del Carmen (FOT. 10), revelan una escala y una complejidad que difícilmente pueden intuirse desde el exterior.

Entre todas ellas, destaca de forma indiscutible la llamada Cueva de la Mujer. Con una superficie que supera los diez mil metros cuadrados, esta cantera se configura como una auténtica infraestructura subterránea. Su organización en torno a un gran patio central (FOT. 11), la red de galerías que se ramifican (FOT. 12). Recorrerla implica comprender que no estamos ante cavidades aisladas, sino ante un paisaje construido desde dentro, donde cada corte, cada pilar y cada lumbrera responde a una lógica de trabajo acumulada durante generaciones.

A pesar del valor excepcional de las canteras, el estado general del conjunto es preocupante. La mayoría se encuentran colmatadas, derruidas o en proceso de deterioro avanzado. La falta de protección, la acción del tiempo y el uso inadecuado e incívico están acelerando una desaparición que, en muchos casos, ya es irreversible.

El mapa resultante de este trabajo no pretende ser definitivo. No puede serlo. Existen canteras que siguen enterradas, otras que permanecen ocultas en propiedades privadas y muchas cuya localización nunca podrá establecerse con certeza. Sin embargo, sí cumple una función esencial: demostrar que este patrimonio existe, y que puede ser cuantificado, catalogado y dotado de las medidas de protección para evitar el proceso de pérdida y deterioro en el que lleva sumido ya demasiado tiempo. –

Alberto Castrelo

1. Mapa general de zonas
2. Ubicaciones en la zona en cada tramo (A-B-C)
3. Una de las salas de la Cantera de los Dos Hermanos. La sala es subterránea y la foto está tomada con larga exposición
4. Derrumbe ocurrido a finales de 2021 en la cantera del Civil
5. Una de las salas del segundo tramo de la cantera de Los Cañones
6. Sedimentación y basura en una sala de la Cantera de San Francisco de Asís
7. Pilar con signo lapidario, cantera de San Francisco de Asís
8. Detalle de sala de la cantera de Los Milagros
9. Sala en la Cantera de El Higuerón. Se aprecia en el tragaluz los restos de una antigua escalera de acceso tallada en la roca
10. Galería vertebral de la cantera de Nuestra Señora del Carmen
11. Patio del Obispo, cantera de la Mujer
12. Galerías principales de la Cantera de La Mujer

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