La ermita de los Caminantes (y III). – Actualidad: expolio y abandono

Una vez conocidos los orígenes de esta capilla del Paseo de la Victoria y analizados sus valores arquitectónicos y ornamentales convendrá llamar la atención del lamentable estado de conservación actual de este edificio histórico de propiedad municipal (FOT. 1).

En los años setenta del siglo XX se cerró al culto por la falta de mantenimiento y estado de deterioro. La misa que celebraban los romeros al inicio de su peregrinación al Rocío se trasladó a la parroquia de San Joaquín.  En los ochenta fue punto de venta de drogas y toxicómanos invadían su interior, leíamos en la prensa local de entonces. Se tapiaron las rejas y entradas para intentar salvaguardarla del vandalismo (FOT. 2). En el PGOU de 1988 carecía de nivel de protección y en la Definición de Conjunto Histórico de El Puerto de Santa María de 1993 se indicaba que “debería incluirse en Catálogo” y se recomendaba una “protección global”.

A principios del siglo XXI se proyectó la recuperación de la ermita restituyendo sus cristaleras laterales, reparando sus rejas y reforzando la estructura del oratorio.También se contemplaba suprimir los parterres que introducen humedad en el edificio.

En la ficha del Catálogo del PEPRICHYE (la nº 32 del nivel 2, el que comprende los edificios de elevado interés arquitectónico y carácter singular) se reconoce el deterioro de su conservación y el cegado de sus huecos. El inmueble se considera de interés global por sus valores arquitectónico y arqueológico y como “elemento que singulariza la imagen urbana del Paseo de la Victoria”. La protección alcanza a la totalidad del conjunto y se permiten las “obras tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado, reforma interior y elementos catalogados respetando la tipología, morfología y ornamentación original”.

Nos tememos que, desde aquel proyecto de principios de siglo y desde la redacción de este Plan de Protección (2021) no se haya intervenido en la capilla salvo, quizás, en alguna actuación de urgencia, labores de jardinería y "lavado de cara" para cuando la hermandad del Rocío inicia su peregrinación anual en vísperas de Pentecostés. Pero tampoco estamos seguros de ello porque se puede comprobar cómo en esta última semana de mayo de 2026 el estado de la propia capilla y su entorno no pueden ser más deplorables (FOT. 3 y 4): vegetación descontrolada e invasora, escombros en su interior, deterioro acelerado tanto de los elementos arquitectónicos y decorativos del exterior como de muros y cubierta interiores. La mesa de altar y el retablo superpuesto también acusan el paso del tiempo y la falta de conservación y restauración (FOT. 5).

¿Dejaremos también que se pierda este singular edificio, uno de los escasos restos de religiosidad popular y tradición histórica de El Puerto que ha llegado a nuestros días?

Francisco González Luque

1. Estado actual de su acceso. Foto F.G.L.
2. Muro lateral derecho tapiado. Foto F.G.L.
3. Ladrillos y cristales impiden ver su interior. Foto F.G.L.
4. Estado del interior de la ermita en mayo de 2026. Foto F.G.L.
5. Lateral derecho de la mesa de altar en mayo de 2026. Foto F.G.L.

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