Continuamos con los ejemplos de buenas prácticas desarrollados en el ámbito del Campo de Guía. Se trata de tres supermercados, dos para hostelería y eventos, un ejemplo de uso público y otro de uso privado. Y en breve se añadirá una adaptación para uso deportivo privado en la bodega La Cuadrada, frente a la Bodega San José, otro de aquellos usos que consideramos idóneos.
Con este resumen se puede adelantar que se echa en falta la implicación pública, especialmente la municipal, en el fomento y la apuesta por la recuperación del Campo de Guía mediante la radicación de equipamientos públicos, componente que debería tener su cuota en la conjunción de usos que necesita este espacio único e irrepetible.
Por la significación del conjunto bodeguero, y por la calidad de la propuesta de recuperación, empezaremos con el conjunto Mora de Osborne (FOT. 1).
Desde un punto de vista tipológico y constructivo se trata de un conjunto de cascos bodegueros promovido entre 1829 y 1841 por Manuel Moreno de Mora. Todos ellos construidos mediante naves separadas por arcadas de piedra arenisca, soportadas por pilares del mismo material (FOT. 2).
El caso inicial es Mora vieja, del grupo Osborne, donde se ubica el local de hostelería y la tienda. Promovido en 1829, se constituye con cuatro naves paralelas a calle Comedias (FOT. 3). Tanto al callejón de San Diego como a calle Los Moros presenta hastial con frontón e impostación simple.
En 1835 se promueven tres cascos más. Mora izquierda y derecha son dos cascos de cuatro naves, tipo catedral, y cubierta a dos aguas, cada uno, simétricos entre sí. El conjunto se cierra por el sur por la bodega Los Arcos, pequeño casco de dos naves y cubierta casi plana que vierte al patio. Y se completa con la María Manuela, de 1841. Se trata de un casco de forma irregular que resuelve, de forma trapezoidal, el encaje del solar de Mora hacia la calle Valdés. Consta de 2 naves paralelas a ésta y otra irregular. Su construcción posterior a los Arcos, cuando se adquirió el terreno lindando con la calle Valdés, condicionó su estructura.
El respeto por la arquitectura bodeguera es absoluto en esta propuesta: la masividad exterior y la espacialidad interior son absolutamente reconocibles y, por tanto, podríamos estar ante el mejor ejemplo de recuperación de espacios bodegueros en el Campo de Guía.
En la bodega de José María Pico (1833) con fachada a la calle los Moros, se desarrolla el uso de hostelería y eventos con absoluto respeto al conjunto bodeguero (FOT. 4 y 6).
El ejemplo citado como el único de uso público es el Archivo Municipal, en la calle de los Moros (FOT. 5). Bodega de tipo catedral, construida en 1834, se trata de cascos dispuestos en paralelo y con fachada a la calle, de tres naves. Arcadas de medio punto de piedra arenisca sobre pilares cuadrangulares del mismo material, las cubiertas a dos aguas. La recuperación de este espacio ha sido igualmente respetuosa, aunque las necesidades de altura de los contenedores de archivo limitan un tanto la apreciación de la espacialidad interior.
Termino con la referencia a la bodega ocupada por la Hermandad del Rocío, conservada también en todos sus valores ambientales (FOT.7).
Manuel J. Basallote Neto. Arquitecto









