Destacamos una de las mejores imágenes que representan a san José en El Puerto de Santa María, la conservada en el coro bajo del convento de la Concepción (FOT. 1), talla dada a conocer por el doctor en Historia del Arte José Manuel Moreno Arana en 2009 (“Sobre el imaginero Francisco Camacho de Mendoza. Revista de Historia de Jerez, nº 15).
Se trata de una imagen de bulto redondo y talla completa de madera policromada (encarnada y estofada) que representa a san José en la variante iconográfica que lo muestra erguido y con el Niño Jesús sedente sobre el brazo derecho. Es de tamaño académico (mide 114 x 52 x 45 cm.) y está atribuida a Francisco Camacho Mendoza (Jerez, 1680-1757), uno de los máximos exponentes de la escultura y retablística del pleno barroco en la primera mitad del siglo XVIII en Jerez y su entorno con influencias de Arce, Roldán, Ignacio López y Peter Relingh. De él han llegado a nuestros días muchas obras documentadas desde 1706 y otras atribuidas con mayor o menor acierto. Entre las más renombradas se encuentran varias andas para pasos procesionales, sagrarios, urnas, retablos y muchas imágenes para el culto en templos o como titulares de hermandades de su ciudad natal (Jesús del Prendimiento, Virgen de los Remedios, Amargura, San Vicente Ferrer, etc.). Su producción también se extendió a otras localidades de la provincia de Cádiz como Alcalá de los Gazules, Cádiz, Sanlúcar, Rota y El Puerto.
Desde un punto de vista estilístico la imagen se caracteriza por el dinamismo de las figuras y el movimiento de túnica y manto, con pliegues sinuosos y quebrados en sus planos cóncavos y convexos. El tratamiento de la cabellera y barba, los rasgos faciales (FOT. 2) y el modelado de las manos de realista anatomía y expresión (FOT. 3 y 4) también nos remiten al citado imaginero. Las labores de policromía podrían asignarse a uno de los pintores y doradores que solían colaborar con él (Bernardo Valdés, Antonio Escuda o su hijo Bartolomé Diego, documentado en El Puerto trabajando en varios retablos). Así lo atestiguan la encarnadura pulimentada y la riqueza del estofado, destacando las orlas doradas en los bordes del ropaje, los motivos vegetales y geométricos o mixtilíneos en variados y suaves tonos sobre el pan de oro de fondo a base de corladuras, silueteado y picado de lustre (FOT. 5) (Moreno Arana: La policromía en Jerez de la Frontera durante el siglo XVIII. 2010. Universidad de Sevilla. Págs. 72 y ss.).
En cuanto a la cronología de este san José, conviene recordar que la nueva iglesia del ampliado convento de la Concepción se inauguró en 1728 y que en 1739, delante del retablo que el rico comerciante Jacinto José de Barrios encargó en el muro de la Epístola para que presidiera su hornacina acristalada, ya se sepultó un importante personaje de la ciudad. Por tanto, la imagen debió tallarse en los años treinta del siglo XVIII, como otro Santo Patriarca de este artista, el documentado de la parroquia de Ntra. Sra. de la O de Rota (1735) (FOT. 6).
Su estado de conservación es bueno porque siempre ha estado protegida por un cristal, incluso cuando en los años sesenta del siglo XX fue trasladada a una vitrina del coro bajo. –
Francisco González Luque







