ÁNGEL MARÍA DACARRETE HERNÁNDEZ (1827-1904). – Político y poeta

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Nacido en El Puerto (FOT. 1), de padre gaditano y madre portuense. Realizó sus estudios en el Colegio de San Felipe Neri de Cádiz, colegio en el que, según el libro de nuestro portuense Federico Rubio “Mis maestros y mi educación”, es  dónde se formaba la gente adinerada de la época.

Dacarrete es un ejemplo evidente del olvido en todos los sentidos. Siendo el único portuense elegido miembro de la Real Academia Española su nombre apenas perdura en una pequeña calle del barrio alto: un callejón sin salida que funciona como aparcamiento y que se encuentra tras el patio del Palacio de Purullena de la calle Cruces (FOT. 2).

Su interés literario lo despertó el que fue director del colegio, Alberto Lista, docente y poeta sevillano, excelente educador que influyó en las generaciones siguientes como Bécquer, Amador de los Ríos… Se trasladó a Sevilla a estudiar Derecho y se integró en ese ambiente marcado por el auge de la escuela sevillana de poesía romántica. Se convirtió en discípulo de Alberto Lista que residía en la capital hispalense y tuvo la oportunidad de conocer a Bécquer.

En 1852 marcha a Madrid a terminar Derecho y comienza su carrera política convirtiéndose en Gobernador Civil de Valladolid, de Burgos, ministro del Tribunal de lo Contencioso Administrativo y presidente de la Sección de Hacienda y Ultramar.

Su figura alcanzó en 1900 un reconocimiento excepcional al ser elegido para ocupar el prestigioso sillón “R” de la Real Academia Española. Sin embargo, el destino se interpuso, y su muerte prematura le impidió leer su discurso de ingreso y tomar posesión de su plaza. https://historia-hispanica.rah.es/biografias/12909-angel-maria-dacarrete-hernandez

Inició su camino literario muy joven a los 16 años con un poema dedicado a Lista que le despertó su vocación poética que decía así: “Vuela al Betis a la hermosa orilla, mustio dejando el suelo gaditano, vuela rasgando la cortante orilla, la dilatada espalda del océano”. Años más tarde, cuando su maestro falleció, Dacarrete volvió a homenajearlo con la oda titulada A la muerte de don Alberto Lista”.

En su producción literaria destaca como uno de los poetas más sobresalientes de la escuela sevillana romántica precursor de las Rimas de Bécquer. Dacarrete y también el gaditano poeta Pongilioni fueron relegados a un injusto segundo plano por la figura dominante de Bécquer.

También desarrolló una notable actividad en el teatro, especialmente durante su etapa madrileña. Allí estrenó varias piezas dramáticas que tuvieron buena acogida en la escena literaria de la época. La más conocida es “Magdalena” (FOT. 3), una pieza que refleja los gustos románticos de mediados del siglo XIX. A esta se suman entre otras “Poderoso caballero es don dinero” (FOT. 4), una sátira sobre el poder corruptor del dinero en la España del siglo XIX. en el que el autor utiliza un lenguaje divertido e irreverente para hacer una crítica mordaz a la sociedad de su época. Además, se ocupó de adaptar obras de autores clásicos

Activo colaborador en la prensa cultural de la época, tradujo a dos grandes poetas del romanticismo alemán: Heinrich Heine y Ludwig Uhland, contribuyendo así a la difusión en España de autores europeos fundamentales.

En la revista “La Estafeta Literaria” del 25 de agosto de 1944 se le dedica un artículo en el que, además, aparece acompañado por un dibujo (FOT. 5) y en 1986, en un intento de rescatarlo del olvido, se publica con el título “El Libro del Amor” (FOT. 6)una antología, con prólogo de José Luis Tejada y Francisco M. Arniz Sanz. –

Pilar Sánchez Toscano

2. La calle Ángel María Dacarrete en el Barrio Alto del Puerto
4. “Poderoso Caballero es Don Dinero”. Ángel María Dacarrete 1857 [2023]
6. Libro del Buen Amor. Antología. 1986

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