Dentro de la sección de bodegas desaparecidas describimos en este artículo la bodega que existía en la calle Fernán Caballero nº 12 (FOT. 1). Su expediente de construcción se encuentra en el Archivo Histórico Municipal (Sección Policía Urbana, año 1863, Exp. 60) (FOT. 2). En él se muestra la solicitud que presentaba el Maestro Mayor de Obras Ángel Pinto Camacho con fecha de 22 de junio para la reedificación de una bodega de nueva planta en la calle San Francisco La Nueva nº 23 (numeración antigua) para lo que acompañaba el plano (FOT. 3). La Comisión de Obras Públicas le concedió la licencia el 7 de julio, con la única limitación que la obra fuese dirigida por una persona competente autorizada.
No se tiene más información sobre otras características de aquella bodega ni el uso que se le dio, aunque se conocen dos referencias que confirman que la bodega efectivamente se construyó. La primera se encuentra en el expediente de construcción de la bodega de Exportación situada en la misma calle (AHMEPSM, Sección Policía Urbana, Año 1870, Exp. 60), en el que se puede leer que para el acordelado de esta bodega se “toma como base las bodegas recientemente construidas en la calle San Francisco La Nueva antes de llegar a la calle Jesús Nazareno” (FOT. 4).
La segunda referencia se encuentra en la partición de bienes de Ramón Jiménez Dávila después de su fallecimiento en el año 1912 (Archivo Histórico Provincial, Protocolos Notariales, Puerto de Santa María, Legajo 8296) cuando muestra las lindes de la bodega de su propiedad en la calle Bolos (actual bodega 7 Esquinas) que “linda por el sur o fondo con bodega en la calle San Francisco La Nueva, propiedad de los Señores Osborne”.
La bodega fue demolida en los años 80 y en la primera crujía se construyeron los modernos laboratorios de Osborne que estuvieron en funcionamiento hasta el año 2008, cuando se trasladaron a la bodega El Tiro en la carretera N-IV, quedando el edificio vacío y sin uso hasta la actualidad (FOT. 5).
La finca contigua a la bodega albergaba las oficinas de la firma Duff Gordon cuando esta estuvo separada administrativamente de Osborne. En su fachada, justo en la esquina con la cl. Jesús Nazareno, existe un escudo de armas muy interesante (FOT. 6) Es el escudo de Duff Gordon que incluye las cabezas de ciervo de la familia Duff, las estrellas de cinco puntas de la familia Gordon y el lema en latín NE NIMIUM, que se puede traducir como NADA EN EXCESO, relacionado con la virtud de la templanza. Este escudo era utilizado en las etiquetas de las botellas de la marca Duff Gordon (FOT. 7). Recordemos que a William Gordon se le permitió unir su apellido al de su tío James Duff, cuando a este se le concedió la baronía de Halkin en el año 1813 por sus méritos como cónsul británico en Cádiz durante la Guerra de Independencia. –
Juan Gómez Benítez y Juan Ortega Álvaro









