En el número 11 de la plaza del Polvorista, delimitando junto con la casa de “Las Cadenas” el frente sureste de dicha plaza, se levanta la conocida popularmente como casa de Roque Aguado (FOT. 1). Ocupa la manzana comprendida entre la plaza del Polvorista, a la que mira su fachada principal, calles de las Cadenas, Aguado, y Bajamar (FOT. 2).
Según se recoge en las fichas sobre Patrimonio Histórico publicadas por el Ayuntamiento de El Puerto y Unicaja en los años 90 del pasado siglo, esta casa debió construirse sobre una ya existente, por cuanto en la documentación gráfica datada en el primer tercio del siglo XVIII, ya aparece este frente de la plaza cerrado, si bien aún no figura la calle Aguado, formada probablemente a raíz de la edificación del inmueble (FOT. 3).
Descendían los Aguado del municipio navarro de Corella. Roque Aguado Delgado se asentó en el segundo cuarto del Setecientos en Cádiz atraído, como tantos otros navarros y vascos, por las posibilidades de negocio en torno a la Carrera de Indias, amasando una gran fortuna https://historia-hispanica.rah.es/biografias/603-roque-aguado-delgado. Casado con la sevillana María Fernanda de la Cruz Lobo, tuvo seis hijos. Al mayor de ellos, Gaspar Aguado, con quien crea hacia mediados del siglo una compañía mercantil, se debe la construcción de esta casa-palacio portuense.
Sabemos por la documentación de archivo que Gaspar Aguado y de la Cruz es admitido en 1784 como vecino de El Puerto (Leg. 49. Actas capitulares. cabildo de 28 de enero de 1784, f.78) y que en 1786 estaba edificando su casa en la plaza del Polvorista por lo que solicitaba la construcción de un muelle en su parte trasera para carga y descarga de las mercancías depositadas en sus almacenes.
Hipólito Sancho en su conocida “Historia de El Puerto…” (2007 [1943] p.385) señala el hecho de que la vivienda pese a su datación tardía aún mantiene los principios estéticos del Barroco y la describe “…con amplísima fachada ornados sus amplios vanos con volados guardapolvos de quebradas líneas (FOT. 4), atrevidísimo patio descansando sobre cuatro pilares en que descargan tendidísimos arcos toda la mole interna (FOT. 5), magnífica escalera imperial de jaspes con herrajes típicos de la época (FOT. 6) y restos de yeserías francesas ornamentales”.
Como es habitual en las casas de la burguesía comercial portuense, tiene en su parte noble tres alturas y sobre la portada, adintelada y enmarcada por delgados baquetones quebrados en los ángulos, figuraba el escudo familiar (FOT. 7 y 8), escudo que al parecer fue retirado por riesgo de desprendimiento y que esperamos no se haya perdido y vuelva a colocarse cuando finalicen las obras de rehabilitación.
Utilizada para alojamiento de tropas durante la ocupación francesa, fue convertida en casa de vecinos hasta bien entrado el siglo XX. Tras varios proyectos frustrados, el edificio entró en un alarmante estado de deterioro con peligro de colapso por lo que en el año 2022 fueron acometidas por la propiedad obras de consolidación.
A finales de 2024 fue adquirida por el Ayuntamiento para su rehabilitación y adaptación para uso residencial. Confiamos en que en esta ocasión el proyecto no fracase y culmine con éxito. –
R.G.R.










