EL CUADRO ORIGINAL Y SU RESTAURACION ACTUAL. – Abusando de la cordialidad de los propietarios del cuadro tuve acceso a fotografías del original recién apeado del marco de la hornacina para su necesaria intervención en 2004 y del proceso de dicha restauración. Por segunda vez, a la vista de los cambios introducidos inexplicablemente en la pintura primitiva volví a replantearme una serie de cuestiones.
Se trataba de un óleo sobre lienzo de formato mediano (mide 80 x 60 cm.), anónimo y probablemente de fines del siglo XVII, de cierta calidad artística y gran valor devocional y antropológico, como la mayoría de estas muestras de religiosidad urbana. Pero una desafortunada intervención ha provocado una serie de cambios innecesarios y absurdos que incluyen la desaparición de elementos iconográficos alterando por completo e incomprensiblemente la interpretación de esta pintura.
La comparación entre el original deteriorado y el actual “restaurado” debería entristecer a los amantes y defensores del patrimonio y alertarnos acerca de confiar o no en profesionales de la restauración y conservación de las obras de arte (públicas o privadas). Para comprobar la gravedad del despropósito cometido presentamos el antes y el después de este lienzo con los cambios, alteraciones y desapariciones de elementos fundamentales para su comprensión histórica y artística:
- La escena con los tres personajes destaca sobre un fondo neutro a modo de mandorla luminosa anaranjada que sustituye a las nubes grisáceas que envolvían la imagen mariana (FOT. 1).
- El Niño Jesús ahora está desnudo. Ha desaparecido su paño de pureza (FOT. 2).
- Tampoco se ha conservado el rosario que partiendo de la mano derecha del Niño pendía ondulado en el aire delante del pecho de la Virgen, hasta que la sarta de cuentas se unía por sus dos extremos a una cruz que muestra María con su mano izquierda (FOT. 3).
- Las estrellas de ocho puntas que remataban la media luna en sus extremos, también han desaparecido.
- La inscripción con el saludo del dominico a la Virgen, la frase “AVE MARÍA” que salía de la boca del fraile, tampoco se ha conservado.
- Ha cambiado el color de la túnica de la Virgen (la primitiva rosa ahora es rojiza amarronada y el manto azul se ha trocado en verdoso marronáceo), se han inventado volúmenes y pliegues respecto al original que parece estaba sentada y se ha reinterpretado la corona.
- Los rostros han perdido su belleza primitiva (FOT. 4).
- La espada recta del fraile se ha transformado en una flamígera (FOT. 5).
Como conclusión, ahora sí estamos en condiciones de afirmar que se trata de una Virgen del Rosario entregando éste a un fraile dominico (no santo Domingo de Guzmán, tal vez Fr. Baltasar de Santa Cruz) y al que, además, anima a luchar contra las herejías para propagar la fe cristiana. –
Francisco González Luque







