Ubicada en los números 7 y 9 de la calle Larga, actual Virgen de los Milagros y próxima a la plaza de los Jazmines, se alza la conocida como “casa de Winthuyssen” (FOT. 1 y 2), denominación que debemos a Hipólito Sancho, quien señala asimismo que fue edificada por Manuel de Mieras en una fecha indeterminada del siglo XVIII (“Notas sobre los edificios…”, Rev. de Hist. de El Puerto 11, 1993, 130).
Recientes estudios realizados por la arqueóloga R. Utrera Burgal — con motivo de la rehabilitación del inmueble— a quien agradecemos la información aportada, han permitido conocer un pleito sucesorio de 1858 que arroja luz sobre el origen de la finca. En la documentación correspondiente a dicho pleito consta que:
Manuel Antonio de Miera y Castillo natural de Selaya (Cantabria), caballero de la orden de Calatrava y Vista por S.M. de la Aduana de Cádiz... adquirió por escritura de compra el 10 de septiembre de 1765, junto a otras casas en Cádiz, una casa principal con cochera, caballeriza, jardín, agua de pie y viviendas altas en la ciudad del Puerto de Santa María en la calle Larga
De donde se deduce que, para mediados del siglo XVIII, la estructura del palacio ya estaba consolidada.
Años después, durante la ocupación francesa, el palacio, por su amplitud y características, así como su situación alejada del centro urbano en el camino de salida hacia Jerez, sirvió desde 1808 y a lo largo de tres años para alojamiento del Estado Mayor del ejército francés, tema este que ha sido estudiado con detalle por R. Cirici Narváez (“Un palacio portuense para el Estado Mayor francés”, 2010, 341-361).
Terminada la contienda la casa volvió a sus antiguos propietarios hasta 1817, siendo adquirida a finales del primer tercio del siglo XIX por el acaudalado empresario guatemalteco dedicado al negocio de vinos Julián José Urruela y Casares cuyos descendientes mantuvieron la titularidad del inmueble durante siglo y medio.
En general, el palacio, magnífico ejemplo de la arquitectura civil tardobarroca, con planta muy simétrica, mantiene su estructura inicial dieciochesca, tal y como se ha comprobado en el estudio paramental realizado durante los trabajos arqueológicos (FOT. 3).
La fachada principal a calle Virgen de los Milagros, mantiene la distribución que tenía en origen (FOT. 4). La casa principal en el centro, con dos plantas de altura y siete hileras de vanos en cada una. Una cornisa corrida a todo el frente da paso al apretilado coronado por los característicos ‘bluendes’, –remates decorativos que tanto reivindico D. Luis Suarez Ávila–, que estuvieron decorados con motivos geométricos a la almagra y remates cerámicos (FOT. 5). A cada lado de la casa principal dos edificaciones más bajas. Una caballeriza o cochera hoy modificada al sur y al norte una vivienda, relacionada con zona de servicio.
La portada principal (FOT. 6) realizada en piedra arenisca esta flanqueada por dos grandes pilastras salientes que descansan sobre altos plintos, con fuste decorado a base de elementos vegetales y guirnaldas en el capitel, que rematan en un friso con cabezas de león en sus extremos (FOT. 7). Una sucesión de elementos de rocalla, a modo de cortinillas laterales, prolonga la decoración fuera del marco arquitectónico. En el segundo cuerpo un magnífico balcón mixtilíneo acoge los tres vanos centrales, de los que solo el situado en eje con la puerta de acceso presenta decoración tallada en piedra arenisca (FOT. 8).
Todas las dependencias interiores giran en torno al patio central porticado (reformado a principios del siglo XX) (FOT. 9). Son característicos en el edificio los arcos trilobulados de los vanos situados en ambos frentes del patio (FOT. 10), similares a los que se encuentran en la Casa Palacio de Aguado en la Plaza del Polvorista. El palacio remata en su parte trasera con una fachada en la que destaca su vano central decorado con molduras mixtilíneas características del siglo XVIII (FOT. 11). Desde aquí se abría un extenso jardín, que alcanzaba la calle de la Victoria (actual Albareda), de cuyo trazado original se conserva una imponente araucaria. En uno de los ángulos de este jardín se levantaron en el siglo XIX dos naves de bodega.
R.G.R













