El abate Ponz Piquer

Vista de El Puerto de Santa María

Conoce tu Patrimonio

(Bejís 1725 – Madrid 1792) 

Académico de la Historia, de la de Bellas Artes de San Fernando y miembro de las Reales Sociedades de Madrid y Vascongadas. Por encargo de Campomanes realiza un viaje por todo el país para inspeccionar los bienes de los jesuitas expulsos y fruto de ello fue su libro “Viage de España”, 1794.

Los puentes de los ríos San Pedro y el Guadalete 

El trozo de camino desde Puerto Real hasta el Puerto de Santa María es de lo mejor que he visto en parte alguna. Se han hecho recientemente dos famosos puentes de barcas para los dos brazos de Guadalete que hay que atravesar en esta distancia de dos leguas, llamado el primero río de San Pedro, ejecutados ambos por Don Isidro Zator o Sartor, vecino del Puerto de Santa María, bajo las órdenes del Señor D. José Eguiluz, actual Corregidor de Jerez de la Frontera. Se compone de nueve barcas, con piso de tablones encima; y su extensión es de más de doscientos cincuenta pies: se hizo en el año de 1790. Todo me pareció bien ejecutado y hecho con solidez, así el terraplén y nueva calzada de ambos lados, como el pilotaje y otras cosas necesarias para la seguridad de esta obra: tiene levadizo uno de sus ojos para que pasen las barcas, dividiéndose por medio en dos mitades; cuya operación se hace por medio de dos manubrios de los lados, que, haciendo rodar sus linternas por un arco dentado, eleva el medio ojo haciéndole girar sobre un eje. En este puente está la división del Puerto de Santa María y Puerto Real.

Continuando desde aquí a dicho Puerto de Santa María, se pasa el segundo puente antes de entrar en la ciudad. Se compone de siete barcas entramadas y aseguradas según pide esta clase de obras para su duración, y con respeto a las crecientes y menguantes de dicho río, que son sensibles hasta el puente de Jerez junto a la Cartuja, dos leguas distantes de aquí. A dicho segundo puente llaman de San Alejandro; y en ambos hay sus compuertas para dar paso a los barcos de tráfico que van y vienen de la Bahía de Cádiz y otros Puertos.

Pasado el puente, y atravesando una plazuela nuevamente fabricada se entra en la ciudad. Aunque en sus edificios civiles, profanos y sagrados hay muy poco que huela a buena arquitectura, lo suple el aseo y limpieza de los mismos, el excelente empedrado de las calles, con sus mejores aceras de losas a ambos lados harto mejores que las de ahí. La que llaman calle Larga tiene medio cuarto de legua de longitud, llena de tiendas, almacenes y otros edificios de personas ricas. Las que caen al lado de poniente gozan de la deliciosa vista de Cádiz y de toda la Bahía».

Juan Gómez Fernández 

Vista de El Puerto de Santa María
Detalle “Vista de El Puerto de Santa María”, Sánchez, Mariano Ramón. 1783-1785. Museo de El Prado. Núm. de catálogo P001151

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