El desaparecido palacio de Cumbre Hermosa

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Los orígenes del palacio de Cumbre Hermosa, según escribe H. Sacho en su celebre “Historia de El Puerto de Sta. María…,1943 p.310”, arrancan en el año 1688, fecha en la que el comerciante flamenco Juan Clander acomete la edificación de su vivienda en el solar que para ello le donara el duque de Medinaceli en las proximidades de la ermita de Guía. Señala asimismo nuestro historiador que las obras finalizaron en 1696, obras que Toribio García (Rev. Hist. de El Puerto 1988, p. 48) considera atribuibles al maestro mayor de obras públicas y privadas de El Puerto, Francisco de Guindos.

Pocos años después el edificio fue adquirido por Lorenzo Ferrari y Porro. Este sevillano de ascendencia genovesa, gentilhombre de cámara de su Majestad, arrendador del estanco del aguardiente en todo el reino de Castilla y caballero de la orden de Santiago (Rev. Hidalguía 126, 1974 p. 823-826), utilizando uno de los mecanismos habituales de la época para el ascenso social compró en 1737 a la marquesa de Bedmar y de Asentar, previa enajenación por Felipe V, el título de Conde de Cumbre Hermosa, nombre con el que se conoce el palacio.

Un dibujo del año 1755 que lleva por título «Alameda que se ha formado en la Ciudad del Puerto de Sta. María, en el sitio que sale a la marina…», nos ha dejado una precisa imagen de la fachada principal del edificio hacia la calle Aurora.

De amplísimas proporciones (FOT. 1), lindado en uno de sus laterales con el que fue palacio del Marqués de la Cañada, contaba con tres fachadas. La principal a la calle Aurora, la lateral a Valdés, ambas con triple altura y entresuelo, y la trasera, con dos alturas, hacia la bajamar, donde debió tener muelle propio, ya que el río llegaba prácticamente sus pies. Tuvo como era habitual en las casas de cargadores a Indias varias entradas y muy característico e identificativo de este palacio es el remate del pretil de la azotea con esa especie de almenas, los característicos ‘bluendes’ que tanto reivindico D. Luis Suarez Ávila (FOT. 2).

H. Sancho, quien conoció el edificio antes de su brutal derribo, lo describe como de buena fabrica –por las fotografías realizadas durante su derribo se conoce que las fachadas estaban realizadas en piedra (FOT. 3)–, con un gran patio claustral con columnas de mármol y otro secundario muy bien entendido y dos buenas escaleras.

A principios del siglo XX, probablemente tras el fallecimiento sin herederos del último conde de Cumbre Hermosa, el edificio fue adquirido por Antonio Rives Bret para su fábrica de esencias realizando obras de eliminación de los entresuelos en los años 1923 y 1924 (AMEPSM. Leg. 1485. Policía Urbana 1923, exp. 1 y 1924, exp. 22), trabajos que fueron realizados por el maestro mayor Manuel Romero Planas (FOT. 4 y 5).

Ya en los años cuarenta fue adaptado para casa de vecinos y en 1965, siguiendo la habitual falta de respeto del desarrollismo hacia los bienes patrimoniales, en una actuación a todas luces desafortunada fue declarado en ruina y derribado (FOT. 6 y 7). El solar resultante fue comprado en 1969 por la familia Gutiérrez Colosía quienes construyeron dos modernos cascos de bodega, hoy en desuso (FOT. 8).

R.G.R.

1. Año 1755. Detalle de plano «Alameda que se ha formado en la Ciudad del Puerto de Sta. María, en el sitio que sale a la marina…». SGE
2. Diversas vistas del palacio de Cumbre Hermosa en la fachada al río

3. Derribo del palacio de Cumbre Hermosa. Detalle. Se aprecian claramente los sillares de piedra de la fachada
4. Palacio de Cumbre Hermosa. Fachada a la cl. Aurora tras la eliminación de los entresuelos en la reforma realizada por Antonio Rives Bret
5. Palacio de Cumbre Hermosa. Fachada al río
6. Derribo del palacio de Cumbre Hermosa. Aun puede verse parte de la fachada lateral a la cl. Valdés
7. Derribo del palacio de Cumbre Hermosa. Esquina de calles Aurora y Valdés
8. Ubicación sobre Google Earth del antiguo palacio de Cumbre Hermosa

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