La Bodega de San Luis, propiedad de la firma Luis Caballero, S.A., es un conjunto de cascos de bodegas que ocupa una amplia finca entre las calles San Francisco, Santa Lucía y la plaza de Elías Ahuja, más conocida como plaza de Toros. Por el lado opuesto, limita con diversos edificios residenciales (FOT. 1).
HISTORIA. - La primera referencia relativa al solar que ocupa corresponde al expediente de acordelado de las tapias del lado sur del desamortizado Convento de San Francisco del año 1866. Fue instruido a instancia de Don Bartolomé Vergara, en representación de la Comisión fundadora del Colegio de San Luis Gonzaga que por entonces se encontraba en construcción (FOT. 2). Pero no se ha localizado el expediente de construcción de la bodega, por lo que no se conoce quien la edificó ni su estructura original.
En el archivo histórico de Luis Caballero, S.A., se conservan recibos correspondientes al pago del impuesto municipal de Consumos por los vinos elaborados en esta bodega desde 1882, cuando pertenecía a la firma José de la Cuesta (FOT. 3) que fue absorbida por Luis Caballero en los años 30.
Una vista aérea de la bodega tomada en los años 60 permite apreciar que presenta una estructura de tipo claustral, organizada en torno a un patio porticado. Este patio debió de ser cubierto posteriormente con el fin de ampliar la capacidad de almacenamiento de la bodega (FOT. 4).
La instalación permaneció en funcionamiento hasta aproximadamente 2003, cuando sus existencias fueron trasladadas a la bodega Lustau, en Jerez de la Frontera.
DESCRIPCIÓN. - La bodega presenta dos partes bien diferenciadas. La primera está constituida por una gran bodega porticada de planta rectangular, organizada alrededor de un amplio patio y formada por naves con cubierta a dos aguas en sus cuatro lados. Tres de ellas reciben el nombre de las calles a las que dan fachada: San Francisco, Santa Lucía y plaza de Toros. La segunda parte está formada por cuatro cascos de diferente tamaño, dos de ellos con fachada a la citada plaza y los otros dos situados en el interior del conjunto (FOT. 5 y 6).
Aunque su estructura general y, especialmente, la configuración de sus fachadas responde a la tipología bodeguera tradicional, los materiales empleados en los muros, pilares y cubiertas podrían indicar una construcción relativamente moderna. El estado de conservación de los espacios interiores parece estar relacionado, al menos en parte, con el prolongado periodo de desuso de las instalaciones (FOT. 7).
Las fachadas del conjunto presentan una notable armonía y se encuentran en un excelente estado de conservación. Todas ellas responden a un diseño común, caracterizado por un zócalo de escasa altura que recorre la fachada. Sobre esta se dispone una cornisa, en la que descansa y sobre la que sobresale el pretil que recorre longitudinalmente las fachadas. Los ventanales, situados en el tercio superior de los muros, son rectangulares y están recercados y enrejados. Tanto las recercas como los zócalos están pintados en el característico color amarillo albero, típico en este tipo de construcciones de la ciudad (FOT. 8 y 9).
El Peprichye incluye este conjunto en el ámbito AER-07 Santa Lucía y lo describe como “un espacio edificado en desuso y sin valor patrimonial, situado dentro de la delimitación formal del BIC Conjunto Histórico”, para el que se contempla un uso predominantemente residencial
Sería deseable que las futuras actuaciones tuvieran en consideración las actuales fachadas, cuya armonía y buen estado de conservación contribuyen a realzar este sector del paisaje urbano de nuestra ciudad.
Los autores agradecen a la firma Luis Caballero S.A. la información facilitada y el acceso a las instalaciones. -
Juan Gómez Benítez y Juan Ortega Álvaro











