Iconografía para paseantes curiosos: El ciervo

En nuestro pasear, un tanto errático, por la ciudad, atentos siempre a aquellos elementos interesantes o simplemente curiosos, nos acercamos a lo que podemos considerar el monumento más insigne de la ciudad: la iglesia mayor Prioral, ahora denominada basílica menor. 

Pasamos ante la magnífica puerta del Sol, pero nos llama la atención la puerta situada a los pies del templo. Por su apariencia nos recuerda otras de mayor envergadura de la catedral de Sevilla, pero que aquí parece inacabada, como si de pronto se hubiesen tenido que ir, dejando la obra a medio construir. A pesar de todo, una serie de animales situados en el dintel de la puerta reclaman nuestra atención. El primero de ellos, un ciervo, perfectamente identificable por su pezuña partida.

Al carecer de cornamenta hay que identificarlo como una cierva. Llama la atención su enorme y desproporcionada oreja, que contrasta con la pequeña cabeza. La posición también es llamativa, ya que está hincando las patas delanteras, como si cayese herida, al tiempo que vuelve la cabeza hacia atrás. En su costado se aprecia una larga serpiente que parece estar mordiéndole el pecho, y que puede ser la causa de su caída.

El tener la oreja tan grande está haciendo referencia a la cualidad más destacada de este animal, que es la agudeza de oído. Esta cualidad es lo que les hace quedar embelesados por el sonido de la música, ante la cual queda inmovilizados por la belleza de su sonido, lo que es aprovechado por los cazadores, que con las flautas los atraen, por lo que son el símbolo de la adulación. Aquí, al estar picándole una serpiente, animal dañino por excelencia, y símbolo del pecado ya desde el Paraíso, se está haciendo referencia a uno de los vicios más peligrosos para el ser humano, como es el prestar oído a la murmuración, cayendo en la envidia. 

Una de las características del ciervo es que para oír tiene que tener las orejas levantadas, quedando sordos cuando las mantienen gachas. Aquí se está haciendo mención a aquellas personas que, alejadas del buen camino, vuelven la cabeza, prestando oído al veneno de las palabras, cayendo en la envidia de sus semejantes. 

Los animales, son utilizados por la Iglesia para que sirvan de ejemplo y aprendamos de sus cualidades y errores. Ya iremos viendo otros.

Antonio Aguayo

El ciervo
Iglesia mayor Prioral. Dintel de la puerta del Perdón. El círculo rojo señala la situacion del relieve del ciervo. Foto A.A.

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