Pórtico Duff Gordon (y III). – Fachada interior

En la fachada interior del Campillo, inapreciable desde la calle Fernán Caballero, destaca la portada interior de este pórtico Duff Gordon abierta en el muro bajo arco escarzano y protegida por doble puerta de hierro (FOT. 1). En ella únicamente cabe mencionar la decoración trasera de su remate (FOT. 2).

Sobre dicho resalte de muro encalado sobresale una cornisa de piedra decorada con alternancia de cartelas romboidales, círculos con estrellas y rosetas. Esta faja ornamental queda interrumpida por una ménsula troncopiramimdal invertida sobresaliente que soporta una hornacina con cuerpo central abocinado flanqueada por relieves pétreos vegetales de flores y hojas (FOT. 3).

El nicho está enmarcado por medios fustes de pilastras cajeadas sobre rosas inscritas en círculos y arco semicircular en su parte superior. En su interior, bajo una venera de gran tamaño, se colocó y se conserva una imagen de piedra representando a la Virgen María según la iconografía popular del “Inmaculado Corazón de María”. Esta figura mariana, vestida con túnica ceñida y manto, aparece erguida sobre una nube con cuatro cabezas aladas de querubines superpuestas. Mientras que su brazo derecho se flexiona para adelantar la diestra al espectador, la mano izquierda la acerca al pecho señalando el símbolo que justifica dicha advocación: un corazón rodeado de una corona de rosas alusiva a su pureza es atravesado por un puñal, alusivo a la profecía de Simeón, bajo un resplandor de llamas y luz, simbolizando el amor de la Virgen por la humanidad.

Sobre esta hornacina, en el reverso del pedestal donde descansa el ya citado cesto con uvas mejor visibles desde el exterior de este pórtico, puede apreciarse un relieve con el anagrama de la Virgen María: A y M mayúsculas entrelazadas.

La presencia de este nicho en este espacio puede entenderse como un signo de sacralización del mismo a partir de la devoción particular de sus propietarios. Creemos que puede relacionarse con la hornacina que alberga la figura del Corazón de Jesús ubicada en la segunda planta de la fachada aledaña perteneciente a la casa de Barrios, Vicuña u Osborne (FOT.4).

Podemos imaginar que la rama familiar de éstos, sus dueños actuales, en los años centrales del siglo XX debió ser muy devota de ambas advocaciones. Por cierto, el fervor a esta advocación mariana se extendió a partir de 1942. Además, las dos capillitas comparten elementos comunes, como el mismo tipo de peana o repisa, la concavidad de escasa profundidad del nicho rehundido en el muro, su remate avenerado y la sencillez de las figuras representadas.

Por cuestiones cronológicas y estilísticas podríamos atribuir estas labores escultóricas y decorativas a algún miembro de la familia Santilario, afamados maestros canteros a lo largo del siglo XX en El Puerto de Santa María. Sus trabajos se relacionan con obras de cantería y ornamentación urbana en varios monumentos de la ciudad y cuya tradición ha llegado a nuestros días. Algunas de las más conocidas son el Arco de la Trinidad, la portada de las Bodegas Caballero y el monumento al Corazón de Jesús de las Bodegas Terry, en el que José Santilario había trabajado con Bottaro Palmer.

En cualquier caso, ambas hornacinas aportan un detalle artístico y decorativo como manifestación de religiosidad popular exteriorizada convirtiéndose en una especie de capilla que cumplía la función de sacralizar ese espacio urbano aproximando lo sagrado al ámbito doméstico o laboral y visible para viandantes y trabajadores de la bodega, respectivamente. Dicha exhibición de imágenes religiosas además de potenciar el culto público aporta valores históricos, antropológicos y estéticos que, por supuesto, deben respetarse y conservarse.

Finalizamos la reseña de este Pórtico de Duff Gordon, principal acceso a las Bodegas de Exportación de Osborne, aludiendo a otro elemento cuya función resultaría imprescindible en el transcurso de las labores cotidianas de la empresa cuando este conjunto bodeguero estaba en pleno rendimiento. Nos referimos a la campana que, hoy medio camuflada entre una frondosa vegetación, se ha conservado a la izquierda de esta portada interior (a la derecha si entramos desde la calle) (FOT. 5).

Fijada al muro, aún puede contemplarse completa: barra anclada en éste, copa, badajo y cadena colgante para hacerla tañer. Con ella se avisaba a los trabajadores de la bodega haciéndola sonar el capataz al inicio y fin de la jornada laboral, así como en el descanso para tomar el bocadillo a media mañana y comienzo y término del almuerzo. Este tipo de campana existía en todas las bodegas y fue sustituida por una alarma o sirena en tiempos más recientes.

 Francisco González Luque y Juan Gómez Benítez  

1. Portada interior
2. Remate de fachada interior
3. Hornacina con Virgen María
4. Hornacina con Sagrado Corazón en fachada de la casa de Barrios
5. Campana en ‘El Campillo’

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