Monumento compuesto por un elevado pedestal de piedra de casi dos metros de altura y una estatua de medio cuerpo (cortado a la altura de la cintura) a modo de busto prolongado (FOT. 1) en homenaje a esta escritora que residió en El Puerto en varias ocasiones (FOT. 2).
Su ubicación actual, en una esquina de la ajardinada plaza del Ave María, ha variado respecto a su primitivo emplazamiento, en el centro de la misma, delante del edificio neoclásico que desde el último cuarto del siglo XIX fuera Colegio de San Luis Gonzaga. Su instalación fue promovida por el profesor y doctor de Lengua y Literatura españolas y escritor, Manuel Martínez Alfonso, durante su periodo de Alcalde de la ciudad.
El pedestal (190 x 135 x 135cm) está compuesto por tres cuerpos superpuestos: sobre tres peldaños con forma de paralelepípedo se apoya otro cuerpo cúbico con una cartela de bronce en su frente principal decorada con volutas en sus ángulos y una pluma alusiva al oficio de la escritora en la parte superior, circunscribiendo una inscripción que identifica al personaje y lo sitúa cronológicamente: “Cecilia Böhl de Faber, FERNÁN CABALERO, 1796 - 1877” (FOT. 3). Su busto apoya sobre un tercer cuerpo rematando el pedestal con molduras escalonadas.
En cuanto a la figura femenina (85 x 65 x 46cm), el escultor ha querido innovar respecto a la tradicional imagen que conservamos de Cecilia Böhl de Faber. En los cuadros de Valeriano Bécquer y grabados de la época se la representaba siempre muy sobria, vestida con ropas oscuras e incluso velada (FOT. 5). En cambio Javier Tejada la ha interpretado con vestido ajustado muy escotado y complementos en manos (anillos) y cuello (colgante). Una cabellera corta siguiendo los peinados del momento enmarca un rostro sereno, de facciones correctas y gesto adusto y altivo (FOT. 6). Las manos, finas y muy elegantes, sostienen un libro, atributo inequívoco de esta escritora y que bien podría simbolizar la obra que describe parcialmente la ciudad que la acogió en varias ocasiones (“Un servilón y un liberalito”). Recuerda a las composiciones del neoclásico José Piquer. En la peana, también de bronce, se conservan sendas inscripciones que identifican a los autores del monumento: los nombres de su escultor, “Javier Tejada” (FOT. 7), en la parte delantera, bajo el libro, y la empresa de fundición del busto “Codina” en la zona trasera e inferior de la misma (FOT. 8).-
Francisco González Luque










