CECILIA BÖHL DE FABER (1796-1877). – y III. El triste abandono que sufre el monumento

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El patrimonio de una ciudad es mucho más que un montón de piedra tallada o una placa en una plaza. Al final, es el reflejo de cómo una sociedad respeta su propia historia y a la gente que la moldeó. Por eso da tanta pena ver el estado actual del monumento a Fernán Caballero (FOT. 1 y 2) —el pseudónimo de Cecilia Böhl de Faber—, una de las escritoras que marcaron el rumbo de la literatura española del siglo XIX.

Lo que tendría que ser un rincón para el recuerdo y un orgullo cultural de El Puerto de Santa María, se ha convertido, por pura dejadez, en una estampa lamentable donde imperan la suciedad y el vandalismo.

El problema aquí no es el desgaste lógico de los años; lo que de verdad indigna es el vandalismo puro y duro. El pedestal del monumento se ha transformado en el lienzo de grafitis vulgares y frases fuera de lugar que ensucian el espacio público (FOT. 3). No hay arte ahí, solo una falta total de civismo que degrada no solo la escultura, sino todo el barrio. Además, las ramas del árbol que rodea el monumento han crecido hasta ocultar parcialmente la parte superior del busto, deteriorando aún más la imagen de un espacio que debería lucir cuidado y digno (FOT. 4).

Si uno se acerca a mirar el conjunto, el panorama no mejora. La piedra blanca de la base está devorada por la humedad, con manchas oscuras y una roña incrustada que delata años sin que pase por allí un cepillo (FOT. 5). Es el ABC de la falta de mantenimiento, algo que se solucionaría fácilmente con revisiones periódicas.

Pero casi peor que la gamberrada es la parálisis institucional. Que esas pintadas sigan ahí, semana tras semana, manda un mensaje muy peligroso: parece que a nadie le importa. Cuando las autoridades no limpian rápido, legitiman el abandono y abren la puerta a que el espacio se siga deteriorando.

Cecilia Böhl de Faber no fue una escritora cualquiera. Con su obra abrió camino a la novela costumbrista y ayudó a modernizar la narrativa en España. Dejar que su monumento se caiga a pedazos es, en el fondo, faltarle al respeto a ella y a los propios ciudadanos. Cuidar lo que es de todos no es un capricho ni algo secundario; es una obligación. Cada estatua que dejamos que se pudra es un síntoma de que algo no funciona en nuestra sociedad.

Esto no puede esperar más. Los responsables de patrimonio tienen que actuar ya. Hay que limpiar esas pintadas de forma inmediata y contar con restauradores profesionales que limpien la piedra y traten el bronce antes de que el daño sea irreversible. Del mismo modo, resulta imprescindible realizar labores de poda y mantenimiento de la arboleda para devolver visibilidad y dignidad al monumento.

Defender la cultura de una ciudad no es rellenar folletos turísticos o dar discursos en los aniversarios. Se demuestra cuidando lo que tenemos en la calle, en el día a día. Por eso, es imperativo que las autoridades locales procedan ya a la limpieza de estas pintadas y a una restauración profesional de la piedra y el bronce. El monumento a Fernán Caballero necesita menos buenas palabras y muchos más hechos; la pasividad ante el deterioro solo genera más vandalismo. -

Antonio Leal Jiménez

1. Estado actual del monumento. Vista general
2. Estado actual del monumento. Detalle de chorreones de óxido sobre el pedestal
3. Estado actual del monumento. Grafitis
4. Estado actual del monumento. Maleza y suciedad
5. Estado actual del monumento. Peldaños del pedestal maltrechos
2. Estado actual del monumento. Detalle de chorreones de óxido sobre el pedestal
3. Estado actual del monumento. Grafitis

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