Viacrucis en el patio de la Prioral (1ª Parte)

En el espacio conocido como patio de la Prioral, el «cementerio de pobres» hasta el siglo XIX, se conserva un Viacrucis de azulejos compuesto por una de las series de piezas cerámicas más antiguas de El Puerto (FOT. 1 y 2). Están adosadas a los cuatro muros que delimitan este recinto al aire libre situado entre las capillas laterales del evangelio de la basílica, el de la epístola de la capilla de la Aurora, su antigua sacristía y la calle Postigo (FOT. 3 y 4).

Aunque muy deteriorado, se trata de otra muestra más de la religiosidad popular, en este caso en un espacio urbano semipúblico. Ya se ha comentado en otras ocasiones de manera desarrollada tanto su finalidad y funciones como aspectos específicos referidos a materiales y técnicas, iconografía, estilo, cronología, etc. En los siguientes párrafos sintetizaremos algunos datos significativos recordando a los lectores y amantes del patrimonio portuense el interés de dichas piezas cerámicas y la importancia de su conservación.

El conjunto se compone de 14 azulejos representando las estaciones que rememoran el itinerario seguido por Jesús de Nazaret desde su Flagelación hasta la Crucifixión en el monte Calvario y de aquí al sepulcro. En este ejemplo, como en todos los esculpidos o pintados, se trataba de rezar meditando acerca de las distintas escenas de su Pasión y Muerte. En cuanto a los momentos pasionistas reflejados, salvo en la primera estación, donde se representa la Flagelación en vez de la Sentencia de Cristo (frecuente en la segunda mitad del siglo XVIII), el resto de las estaciones mantiene el orden del llamado Vía Crucis de Jerusalén. 

Los diseños son clásicos, inspirados en grabados o en otras piezas cerámicas coetáneas. Se enmarcan en un rectángulo vertical que obedece a una red modular muy simple de 3 x 2 azulejos planos pintados fabricados en un taller trianero de la segunda mitad del siglo XVIII. El número de la estación se coloca a la derecha o izquierda de la parte superior de la superficie, flanqueando al típico «rompimiento de Gloria» en el que una cruz aparece inscrita en una nube en la mayoría de ellos. La gama cromática se reduce a los tonos azul, verde, morado, ocre y amarillo) y la calidad de los dibujos es mediocre.

Los personajes se sitúan en espacios abiertos con sencillos elementos arquitectónicos y paisajísticos que otorgan cierta profundidad a la composición sin distraer la atención del fiel o espectador ni impedir concentrarse en la contemplación de las escenas pasionistas.

Similares viacrucis de azulejos en estilo y cronología, aunque de mejor conservación los encontramos en el patio del Hospital de Mujeres de Cádiz, claustros de los conventos de Capuchinos de Sanlúcar, Encarnación de Osuna, san Francisco de Lebrija y coro bajo de la iglesia conventual de Capuchinos de Sevilla, por citar algunos ejemplos.

Francisco González Luque

1. Plano del patio de la Prioral con la situación de las estaciones del Viacrucis del siglo XVIII
2. Patio de la Prioral
3. Viacrucis del patio de la Prioral. Estaciones 1 a 7. Siglo XVIII
4. Viacrucis del patio de la Prioral, Estaciones 8 a 14. Siglo XVIII

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