Los muelles del Vapor (1848-2023)

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A fines de 2023 se demolió el muelle del Vapor para habilitar en su lugar uno de los estribos de la pasarela peatonal que en la plaza de las Galeras enlazará ambas márgenes del Guadalete, en lo que andan actualmente. Desde 1930, cuando se construyó, fue la “casa” de las tres motonaves Adriano que se sucedieron hasta que el último de la saga se hundió el 30 de agosto de 2011.

El muelle se formó con hormigón armado, avanzado al río, funcional, sólido, sin pretensión estética alguna. Fue una obra promovida y aprobada el 20 de enero de 1930 por la Comisión Administrativa del Puerto del Guadalete que se creó el año anterior con la dirección del ingeniero Ignacio Merello Llasera. Se canalizó y balizó entonces la ría del Guadalete a cargo de la empresa holandesa Casa Bos, que fue también la encargada de levantar el muelle del Vapor según proyectó el ingeniero Pedro van Wijngaarden (FOT. 1-2-3).

La nueva infraestructura portuaria no se inauguró y bendijo hasta el domingo 1 de febrero de 1931, bautizándose con el nombre de muelle de San Ignacio, cuya festividad, el 31 de julio, era la del día en que se dio por concluido y recibido (FOT. 4). Pero el nombre no caló entre la gente, que siempre lo llamó muelle del Vapor, en recuerdo del anterior.

La noche del 9 de julio de 1929 el muelle que lo precedió, de madera, quedó destrozado al explotar la caldera del vapor “Cádiz”, que se fue a pique y causó la muerte a Joaquín Cano, un popular vendedor de coquinas que como guarda pernoctaba en el vapor (FOT. 5). El muelle se había construido en 1901 por el naviero gaditano Antonio Millán, quien en 1872 comenzó a cubrir la línea entre Cádiz y El Puerto con su primer vapor, el “San Antonio”.

Los primeros vapores de pasajeros que hicieron la travesía -a partir de 1841- fueron el “Betis”, el “Coriano”, el “Veloz”, el “Andaluz”, el “Infante Don Enrique” y el “Nerea”. Todos atracaban en el muelle de las Galeras, el que se habilitó en 1735 a instancia del Capitán General Tomás Idiaquez, levantado en mampostería con un frente de 34 m y 11 m de fondo. El despacho de los boletines se hacía en casillas de madera dispuestas en la plaza de las Galeras, salvo para el “Nerea”, que se estableció frente a la Posada Vista Alegre (inaugurada en 1840).

Así fue hasta que en mayo de 1847 el muelle de las Galeras fue declarado en ruina, y se desmanteló el 13 de junio. Dos días antes, Juan González de Peredo, un santanderino radicado en Cádiz, solicitó al ayuntamiento que le permitiera construir a su costa un muelle de madera en su lugar para el uso exclusivo de sus vapores, el “Hércules” y el “Relámpago”. Concedido el permiso, en mayo de 1848 levantó un muelle de siete pilotes (FOT. 6).  

Durante un cuarto de siglo González de Peredo cubrió el servicio, hasta que el 28 de octubre de 1872 comenzó la que sería la más dilatada etapa de la historia de los vapores entre El Puerto y Cádiz, protagonizada por Antonio Millán Carrasco y, una vez fallecido en 1913, continuada por sus hijos hasta la fatídica noche del 9 de julio de 1929. Estos fueron los vapores de los Millán que hicieron la travesía a Cádiz durante 57 años: “San Antonio”, “Luisa”, “Emilia”, “Puerto de Santa María”, “Puerto Real”, “Mercedes”, “Violeta” (con motor de explosión), “Cristina “y “Cádiz”.

Cuando Millán comenzó a cubrir la línea en 1872, el muelle de Glez. de Peredo presentaba un pésimo estado de conservación, por lo que, con su dinero y el acuerdo del ayuntamiento, le hizo algunas mejoras. Su intención era construir otro para su uso exclusivo, pero repetidamente se encontró con la oposición de los munícipes. No fue hasta 1901 -infinita paciencia la de Millán- cuando se lo permitieron. El nuevo muelle se recibió el 16 de noviembre de 1901, formado con una una sólida estructura de pilotes de hierro, el pavimento de madera, la baranda metálica, a un lado la caseta del despacho de los billetes y una reja de hierro de cierre que daba acceso al muelle (FOT. 7 A 10).

Durante 28 años cumplió su función el muelle de Millán. Tras quedar destrozado con la explosión del “Cádiz” se construyó el que todos conocimos hasta fecha reciente, donde durante 81 años partieron varias veces cada día el “Adriano I” (1930-1955), el “Adriano II” (1932-1982) y el “Adriano III” (1955-2011) (FOT. 11). Aún resuenan en los tímpanos las tres pitadas -las que en tiempos de los vapores llamaban toques- que anunciaban su partida a Cádiz. La de los muelles del Vapor fue una historia que se prolongó durante 175 años, estrechamente unida a la propia historia de El Puerto. “Sic transit gloria mundo”. -

Enrique Pérez Fernández

1. Construyéndose el muelle del Vapor en 1930, con parte del personal que trabajó en la obra. Foto, Herederos de Eduardo Ruiz Golluri.
2. Cuando se ultimaba el muelle del Vapor. Al fondo, el recién inaugurado (1929) transbordador de la sal. Foto, Francisco Sánchez Pérez “Quico”.
3. Preparándose para su inauguración, aún con las vigas y puntales de la cimbra
4. Inauguración y bendición del muelle de San Ignacio, 1 de febrero de 1931. Foto, ABC de Sevilla, 5-2-1931
5. Muelle del Vapor de Antonio Millán tras la explosión del vapor “Cádiz” el 9 de julio de 1929. Foto, Centro Municipal de Patrimonio Histórico
6. El muelle de González de Peredo en 1889. El vapor, el “Emilia” de Antonio Millán. A la izquierda la Posada Vista Alegre
7. El muelle de Antonio Millán en 1902, recién construido, atracando su vapor “Puerto Real”
8. Esperando al vapor asomados al muelle de Millán. Foto, Justino Castroverde
9. Hacia 1914 (año en que se contempló demoler la Fuente de las Galeras y se plantaron las palmeras del Parque Calderón). El vapor, el “Puerto de Santa María” de los Millán
10. En el muelle, hacia la plaza de las Galeras, en los años 20

11. El “Adriano III“atracado en el muelle del Vapor, la popular estampa que se perdió para siempre el 30 de agosto de 2011

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