Tenemos pocos datos sobre el origen de esta casa que estuvo situada en lo que hoy es el numero 11 de la calle Ribera del Río. Contó con doble fachada y su acceso se realizaba por el Vergel del Conde, actual Parque Calderón (FOT. 1 y 2).
La fachada hacia el rio (FOT. 3) se estructuraba en tres plantas coronada con una elevada y airosa torre-mirador de doble altura y garita superior, que sigue el modelo gaditano de sillón y garita, alcanzando un gran protagonismo en su entorno. La fachada hacia la cl. Ribera del Río (FOT. 4), en la que se encontraba el acceso a los almacenes, tuvo en cambio cuatro plantas rematando en un apretilado con los característicos pedestales de muretes mixtilíneos terminados en piezas cerámicas (FOT. 5). Elementos todos ellos que permiten situar su construcción en momentos avanzados del siglo XVIII.
Para intentar acercarnos a su primer propietario contamos con dos expedientes de acordelados que se conservan en el Archivo Histórico Municipal y que amablemente nos ha facilitado Dña. Ana Becerra. En el correspondiente a 1785 consta que en esa fecha Bernardino María Vizarrón estaba labrando en el Vergel del Conde una vivienda en la manzana entre Sardinería (actual Javier de Burgos) y la Herrería. Dos años después, en el acordelado de 1787 figura que dicha vivienda –que ya aparece vinculada a Pablo Vizarrón, hijo del anterior–, lindaba con la que estaba construyendo Liberata Molina, actual número 9 de la calle Ribera del Río según recoge A. Gutiérrez Ruiz en ‘Mansiones y linajes de El Puerto’ VIII, p. 250-251.
Como hipótesis de trabajo y a falta de nueva documentación apuntamos por tanto la posibilidad de que fueran los mencionados miembros de la conocida familia Vizarrón sus propietarios iniciales.
Bien entrada la siguiente centuria el edificio cambió radicalmente de uso. Escribe M.A. Caballero (Rev. de Hist. de El Puerto, 12, 1994, p. 68) que en 1859 la Real Hacienda traslada a este enclave la sede de la Administración de Consumos o Aduana (FOT. 6), debido al deterioro de las dependencias de la Real Fábrica de Aguardientes, en la plaza de la Pescadería, y a la proximidad del muelle comercial de la plaza de las Galeras —reformado en 1848—.
Este organismo oficial permaneció en el edificio hasta bien entrados los años sesenta del siglo XX, arraigando en la memoria colectiva bajo la denominación popular de la ‘casa de la Aduana del Parque Calderón’.
Lamentablemente los bárbaros años del desarrollismo se llevaron por delante esta singular edificación. Su demolición hacia 1974 supuso un duro golpe para el patrimonio histórico y arquitectónico de El Puerto de Santa María y transformó de forma irreversible la fisionomía de este tramo fluvial, dejándonos únicamente el testimonio melancólico de las viejas imágenes (FOT. 7-8).
R.G.R.










