En la capilla fundada por el escribano Rodrigo de Rus en la parroquia de San Marcos de la ciudad vecina, próxima a la ocupada actualmente por el misterio de la hermandad de la Cena en el muro de la Epístola, se conservan varias obras de patrimonio mueble de gran interés. Nos interesa especialmente el retablo adosado a su muro izquierdo porque contiene una imagen de la Virgen de los Milagros, patrona de El Puerto (FOT. 1).
Dicho retablo, estudiado por el doctor en Historia del Arte J. M. Moreno Arana (El retablo en Jerez… 2014, pág. 78) debió ser encargado por Juan Carlos de Lila Vint y de la Cerda Ponce de León, Marqués de los Álamos del Guadalete y caballero veinticuatro, para el oratorio privado de su palacio. En este edificio barroco levantado en la confluencia de la calle Francos y plaza de la Compañía residió esta noble familia de origen flamenco afincada en Jerez. El inmueble fue lamentablemente derribado y vendido en parte en los años setenta del pasado siglo, pero el retablo ya había sido trasladado a esta parroquia jerezana.
Aunque no está documentado, puede atribuirse por sus características formales al gran retablista Agustín Medina y Flores y datarse en la década de los años cincuenta del siglo XVIII. Como afirma Moreno Arana, muy del estilo de éste es “la moldura mixtilínea que sirve de base a la hornacina central” (El arquitecto de retablos y tallista Agustín de Medina y Flores…Rev. de Hist. de Jerez, 13, 2007, pág. 229.).
En el banco de este retablo se colocaron para su veneración las imágenes de santa Margarita y san Juan Bautista flanqueando a izquierda y derecha la urna con las reliquias de san Teutonio. Santo Domingo y san Francisco recibían culto en su primer cuerpo y un lienzo de san José ocupa el ático. La hornacina del cuerpo principal se dedicó a la Virgen del Rosario, aunque cuando el palacio sufrió un incendio dicho retablo se trasladó a este templo, pero sin esta imagen, que quedó en posesión de la familia.
En 1983 una devota de Ntra. Sra. de los Milagros donó a esta parroquia la talla que desde entonces la sustituyó (FOT. 2). No podemos olvidar el hecho de que la imagen de la patrona de El Puerto fue trasladada a Jerez y acogida en la iglesia de la Merced a causa de la toma y saqueo de nuestra ciudad por las tropas angloholandesas en 1702. En esta temporal ubicación, donde permaneció hasta la marcha de los invasores, debió incrementarse su culto, ya por entonces extendido por el entorno, ocasionando el encargo de varias réplicas de la misma. Una de ellas iría pasando tras sucesivas herencias a la anónima donante que decidió depositarla en el nicho vacío del citado retablo.
La talla es una escultura de vestir o candelero dieciochesca (FOT. 3) que mide un metro de altura y repite la mayoría de las características formales de la original conservada en la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros de El Puerto: únicamente tiene tallados con policromía oscura rostro (FOT. 4) y manos (FOT. 5), remata su cabeza con corona y viste la típica indumentaria (saya, manto, toca y rostrillo). La imagen del Niño Jesús, colocado delante del pecho de la Madre, es de tez blanca (FOT. 6), sostiene el orbe con su mano izquierda mientras bendice con la diestra y es más interesante. El estado de conservación de ambas figuras es muy deficiente.
Francisco González Luque








